Datos y etapas del desarrollo infantil
Informarse sobre las etapas «normales» del desarrollo infantil puede resultar abrumador incluso para los padres y cuidadores con más experiencia. La literatura sobre desarrollo infantil está llena de expresiones como «comportamiento normal», «retraso en el desarrollo», «períodos críticos» y «patrones de apego», que pueden dejar a padres, tutores y cuidadores confundidos y preocupados por el progreso de su hijo.
Estos términos pueden ser indicadores útiles para saber si un niño se está desarrollando a su máximo potencial, pero es fácil obsesionarse con plazos demasiado precisos. Se olvida entonces que estos términos y «etapas» son en realidad guías. Por eso tienen cierta flexibilidad y no deberían usarse para juzgar de manera rígida si un niño se compara bien con los demás.
En definitiva, el desarrollo de un niño depende no solo de criterios reconocidos por la investigación, sino también de su entorno: la estructura familiar y las normas y valores culturales y sociales. Combinar ambos aspectos da una evaluación más justa del desarrollo.
Con esto en mente, DaycareCanada.com reunió pautas generales sobre el desarrollo en los primeros cinco años de vida. Si le preocupa el desarrollo de su hijo, hable con su médico: hay formas de favorecer un desarrollo sano desde los primeros años.
Del nacimiento a los tres meses
En los tres primeros meses de vida de su bebé aparecen varias características fascinantes. Estas son algunas:
- ¿Sabía que, pocos días después de nacer, los bebés ya distinguen el rostro de su madre de otros rostros?
- Los recién nacidos distinguen el olor de la leche de su madre del de otras mujeres.
- Se cree que en esta etapa los bebés ya distinguen los sonidos del habla de otros sonidos.
- ¿Alguna vez alguien le arruinó la alegría de la sonrisa de su bebé de dos meses diciéndole «son solo gases»? No necesariamente es así. Se sabe que, al madurar, el sistema visual del bebé le da una nueva forma de ver y analizar lo que lo rodea, y que empieza a sonreír cuando usted le sonríe. Sin embargo, los padres de bebés ciegos también ven sonreír a su hijo a esta edad; los estudios (Fraiberg, 1974) muestran que estos padres mecen, hacen cosquillas y tocan a su bebé más a menudo que otros. Así que no es solo la vista lo que provoca la sonrisa, sino también las demás interacciones sensoriales.
- Cuando el bebé empieza a reaccionar al tacto y a lo que ve, los padres, y sobre todo los papás, se apegan más a él y sienten un vínculo que quizás aún no habían sentido.
- Unos meses después del nacimiento, algunos reflejos presentes al nacer desaparecen para siempre. Para observarlos mientras aún hay tiempo, pruebe lo siguiente:
- Acaricie la planta del pie de su bebé: los dedos se abren y luego se curvan. Es el reflejo de Babinski, que suele desaparecer entre los 8 y los 12 meses.
- Presione con el dedo la palma de su bebé: sus dedos se cierran sobre el suyo. Es el reflejo de prensión, que se convierte en un agarre voluntario hacia los 3 o 4 meses.
- Toque la mejilla de su bebé: girará la cabeza y abrirá la boca. Es el reflejo de búsqueda, que desaparece hacia los 3 a 6 meses.
De los tres a los seis meses
En los meses siguientes siguen ocurriendo cosas asombrosas. Su bebé empezará a:
- Expresar sus emociones no solo llorando y sonriendo, sino también con balbuceos.
- Sostener la cabeza con más firmeza.
- Reaccionar a su nombre.
- Levantar la cabeza y el pecho con los brazos extendidos cuando juega boca abajo. Después suele llegar la habilidad, mucho más emocionante, de darse la vuelta.
- Notar los sonidos nuevos y buscar de dónde vienen.
De los seis a los nueve meses
De los seis a los nueve meses siguen apareciendo nuevas características físicas, afectivas, intelectuales y sociales. Verá que su bebé empieza a:
- Sentarse sin apoyo.
- Gatear.
- Jugar a juegos como «¿dónde está? ¡aquí está!».
- Decir cosas como «bababa» o «dada». Es el balbuceo. No lo confunda con una primera palabra: el bebé todavía no asocia estos sonidos con un significado.
- Tener miedo a las alturas.
- Coordinar sus movimientos para extender la mano y agarrar un objeto.
- Desconfiar de lo nuevo, incluidas las personas nuevas. ¿Sabía que, ante algo desconocido, los bebés miran a la persona que los cuida para saber cómo sentirse y reaccionar? Esto se llama referencia social.
- Apegarse a la persona que lo cuida. Es una etapa totalmente sana e importante del desarrollo, aunque algunas señales de un apego seguro parezcan menos agradables. Sabrá que se formó un apego seguro si el bebé:
- Se molesta cuando lo separan de la persona que lo cuida.
- Busca estar cerca de ella.
- Muestra alegría cuando la vuelve a ver.
- La mira de vez en cuando mientras juega.
- Está atento a su voz cuando no está.
De los nueve a los doce meses
En los últimos meses del primer año todo se vuelve aún más emocionante para padres y cuidadores, porque los bebés empiezan a:
- Decir su primera palabra.
- Entender que los sonidos que hacen pueden atraer la ayuda y la atención de un adulto.
- Ponerse de pie agarrándose de algo.
- Caminar apoyándose en los muebles.
- Usar frases de una sola palabra, llamadas holofrases, como «arriba» o «biberón».
- Entender una docena de expresiones comunes, como «dame un abrazo», «vamos a pasear» y «no».
- Gatear y explorar libremente su entorno.
De los doce a los veinticuatro meses
¡Tenga la cámara a mano! El año que viene es emocionante y los logros de su hijo parecen no tener fin. En esta etapa su hijo:
- Camina bien.
- Patea una pelota.
- Usa unas 10 palabras al comienzo de su segundo año, pero entiende hasta 100.
- Usa hasta 50 palabras hacia los 18 meses, y su vocabulario total (palabras que usa y entiende) puede llegar a 300 palabras en su segundo cumpleaños.
- Dice su primera frase de dos palabras.
- Empieza a comer solo, pero no espere perfección.
- Responde bien a preguntas indirectas como «¿la puerta está cerrada?».
- Se molesta menos cuando lo separan de la persona que lo cuida (normalmente entre los 18 y los 30 meses).
De los dos a los tres años
En el tercer año, el desarrollo de su hijo toma nuevos matices. En esta etapa los niños pueden empezar a:
- Imponer su voluntad, algo que suele volver locos a algunos padres.
- Dejar el pañal.
- Mejorar su motricidad: trepar, correr, vestirse.
- Usar frases indirectas como «estás parado sobre mis bloques».
- Adaptar su forma de hablar a quien los escucha: observe cómo un niño de dos años y medio le habla a un bebé, o cómo uno de tres años y medio describe un juguete a alguien con los ojos vendados o sin vendar.
- Jugar a «hacer como si» para expresar sus pensamientos y emociones.
De los tres a los cinco años
De los tres a los cinco años es lo que muchos llaman la edad preescolar. El desarrollo no se detiene: ocurren muchos otros cambios fascinantes. Estos son algunos:
- Quizás note que las conversaciones entre niños en edad preescolar giran en torno a lo que cada uno hace por su cuenta, sin tener en cuenta al otro ni buscar comunicarse. Es que en esta etapa el pensamiento y la conversación están centrados en uno mismo.
- Seguramente notará un rápido aumento de las frases, a menudo con reglas del lenguaje aplicadas de más, como «yo cabo» en lugar de «yo quepo» o «ponido» en lugar de «puesto».
- Empiezan a aparecer los roles de género, cuando el niño se identifica con el padre o la madre del mismo sexo e imita su comportamiento.
- El comportamiento se vuelve intencional.
- El niño toma la iniciativa en sus actividades.
- El niño se siente orgulloso de sus logros.
- Crece el sentido de propiedad: el niño puede alterarse mucho si se regala o se tira uno de sus juguetes.
- Su hijo por fin empieza a pensar antes de actuar. No lo confunda con un razonamiento de causa y efecto: su razonamiento se parece más a «todavía no dormí la siesta, así que no es hora de la merienda» o «no hay cementerio en Vancouver, así que aquí nadie se muere».
- A esta edad los niños tienden a confundir la apariencia con la realidad: que papá se ponga una máscara aterradora no significa que se haya vuelto aterrador.
- A los niños les cuesta imaginar cómo se ve algo desde el punto de vista de otra persona. Esto no dura: hacia los cuatro y cinco años se desarrolla la capacidad de entender el punto de vista de los demás.
Fuente
Cole, M., y Cole, S. (2001). The development of children (4.ª ed.). Nueva York: Worth Publishers.